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Beneficios del Ejercicio en las hiperlipidemias

En la actualidad, las enfermedades crónicas no transmisibles, representan un gran problema de salud pública, al constituirse en una de las principales causas de muerte y discapacidad tanto en países desarrollados como en desarrollo.

Entre estas enfermedades, están:

  • Efermedades cardiovasculares
  • El cáncer
  • La diabetes mellitus
  • Las enfermedades respiratorias crónicas, entre otras

Estas enfermedades están directamente relacionadas al estilo de vida, siendo el sedentarismo en conjunto con el tabaquismo y la dieta desequilibrada, los principales factores de riesgo responsables de su desarrollo, y de casi el 60% de las muertes en el mundo y del 46% de las enfermedades mundiales.

Ejercicio en las hiperlipidemias

Por otro lado, existen muchos estudios, que indican que el ejercicio físico puede ser efectivo en la prevención y el tratamiento de esas enfermedades, porque puede minimizar los síntomas de la enfermedad, por ser un método que puede influenciar positivamente en la calidad de vida de la persona y ser relativamente sin costo; en consecuencia, la actividad física regular ha sido reconocida por sus efectos saludables en sus practicantes, debido a que los beneficios del aumento de la actividad física son inmensos.

Beneficios del ejercicio

El ejercicio y la actividad física son importantes por los efectos positivos que causan sobre la mejora de la salud, incrementando:

Lo que lleva a considerar que un aumento en el nivel de actividad parece tener un fuerte impacto positivo en la disminución de la gente que enferma y eventualmente en la muerte de la población.

Ejercicio en las hiperlipidemias

En ese sentido, la actividad física ha sido tradicionalmente definida, como algún movimiento del cuerpo producido por contracción del músculo esquelético que incrementa substancialmente el gasto de energía, dependiendo de la intensidad y duración de la actividad; de igual manera Lerario et al., la define, como la totalidad de acciones diarias, que envuelven las rutinas de trabajo, las actividades de la vida cotidiana, los ejercicios físicos y las prácticas deportivas; siendo considerado el ejercicio, como una subcategoría dentro del área de actividad física, que debe ser planeado y estructurado a través de movimientos corporales repetitivos, con el objetivo de mejorar o mantener la aptitud física.

Estudios epidemiológicos han demostrado una fuerte relación entre la inactividad física y la presencia de factores de riesgo cardiovasculares, como hipertensión arterial, resistencia a la insulina, diabetes, dislipidemia y obesidad; así también, otros estudios clínicos y epidemiológicos, han sustentado que la práctica regular de actividad física es un importante factor para la prevención y tratamiento de estas enfermedades.

Ejercicio y dislipidemias

La dislipidemia es una alteración en los niveles de lípidos (colesterol y/o triglicéridos) por elevación o bien por disminución, que se asocia a un aumento en el riesgo de enfermedad cardíaca, por consiguiente, la actividad física regular trae como beneficio la mejora en el perfil lipídico a largo plazo; siendo el ejercicio aeróbico el que actúa en el metabolismo de lipoproteínas, ampliando la habilidad del tejido muscular de consumir ácidos, entre otros beneficios. En ese sentido, los individuos activos presentan mayores niveles de HDL colesterol y menores niveles de triglicéridos, LDL y VLDL colesterol, en comparación con los individuos sedentarios.

Por lo tanto, los beneficios que se reflejan con el ejercicio son:

Ejercicio en las hiperlipidemias

La frecuencia con la que se recomienda realizar la práctica deportiva es de tres a cinco sesiones por semana. De igual modo, se sugiere realizar el ejercicio en una intensidad moderada, alcanzando un 65 o 70% de la frecuencia cardíaca. Entre los ejercicios recomendados se encuentran los ejercicios aeróbicos como caminar, ciclismo y natación.

Para que la práctica deportiva resulte de total beneficio, es recomendable que el paciente lleve una alimentación saludable en la que se incluyan alimentos con grasas mono y poliinsaturadas y restrinja la ingesta de alimentos ricos en grasas saturadas.

Fuente: Gómez R et al.  El ejercicio físico y su prescripción en pacientes con enfermedades crónicas degenerativas. 2010. Rev Perú Med Exp Salud Pública. 2010; 27(3): 379-86.

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